Otras Culturas VII. Amin Maalouf, el des-orientado

14 Mar

Libanés y francófono, de origen grecolatino y defensor de los valores laicos y democráticos, árabe y europeísta, mediterráneo y ciudadano del mundo, Amin Maalouf nació en Beirut en 1949, ciudad en la que vivió y trabajó como periodista hasta 1975, cuando estalló la guerra del Líbano y él decidió marcharse a París, donde reside desde entonces, dedicándose íntegramente a la literatura. Este exilio marcará su vida y su obra, ya desde su primera novela en francés, una de las más conocidas, León el Africano (1986), donde cuenta la historia de Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, un granadino que, como él mismo, tuvo que abandonar su tierra con la llegada de los Reyes Católicos y la Inquisición. “A mí, Hasan, hijo de Mohamed el alamín, a mí, Juan León de Médicis, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy el Africano, pero ni de África, ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también el Granadino, el Fesí, el Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía”.

Cuando estalla el conflicto, ¿es mejor poner tierra de por medio, como él hizo, o quedarse para luchar desde dentro, como hicieron muchos de sus amigos? Es algo que Amin Maalouf no se puede quitar de la cabeza, y quizá en su última novela quiera ajustar cuentas con aquellos que le reprochan que él se decidiera a partir (“yo nunca he pensado que debía quedarme y sufrir como ellos, no soy masoquista. Tenemos el deber de vivir, en paz, en libertad y seguridad”). Tal es el argumento de Los desorientados: Adam lleva veinticinco años fuera de su país (del que en ningún momento se dice su nombre pero que podemos adivinar que se trata del Líbano) y vuelve para reconciliarse con su mejor amigo de la infancia, que se está muriendo. Se fue casi sin mirar atrás, y ahora todos los recuerdos se agolpan de repente sin darle tregua. Es un “desorientado”, término que, según Amin Maalouf, “encierra ambigüedad. El mundo en que vivimos está desorientado porque no sólo perdemos «el norte», sino que perdemos el «oriente» que necesitábamos, ese modelo de «civilización levantina» que había tenido una experiencia secular de vida en común en varias comunidades (Alejandría, Constantinopla…); si esa experiencia desaparece, el mundo pierde mucho”.

A pesar de su desorientación, o quizá gracias a ella (“Sólo sé que no sé nada”), Amin Maaoluf tiene una lucidez, proporcionada por la distancia, por no sentirse de ningún sitio y de todos a la vez, que apabulla: “Vivir juntos es algo muy complicado, que necesita ser gestionado con sutileza, lucidez y perseverancia. No es algo que se produzca espontáneamente, ni algo que quede solucionado de una vez por todas. Pero es indispensable para evitar esa pesadilla hacia la que nos dirigimos”. Como primera solución, la cultura, la literatura, que “nos permiten imaginar un mundo diferente y eso hoy, en época de crisis, es más necesario que nunca, porque nos falta una orientación, necesitamos saber hacia dónde va nuestra sociedad, con qué bases la construimos, y la cultura nos puede enseñar el camino”. La otra propuesta complementaria de Maalouf es que “debemos preocuparnos de la evolución del mundo, defenderlo e intentar cambiarlo, pero sin dejar de vivir cada instante, los momentos de amor, amistad, placer, diversión y felicidad”. Casi nada.

Como lectura, os proponemos el Discurso de Recepción del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010, y las primeras páginas de su libro El desajuste del mundo (2009).

Otros enlaces que te pueden interesar:

Amin Maalouf website.

Página del autor en Alianza Editorial.

“Mundo babel” (Programa de Radio 3) dedicado íntegramente a Los desorientados, la última novela de Amin Maaolouf.

Obras en Mezquita de Amin Maaoluf.

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Una respuesta to “Otras Culturas VII. Amin Maalouf, el des-orientado”

  1. Isa 22 marzo, 2013 a 9:28 #

    Al contrario que Amin Maalouf, yo ya no tengo mucha fe en el ser humano. Creo que estamos viviendo la época histórica de “la caída del imperio occidental”. Como bien dice Maalouf estamos todos des-orientados, hemos perdidos también el norte. Hace poco viviendo un reportaje sobre la subida cada vez más comercial y concurrida al Everest me quedé helada. Había un grupo turístico de 40 personas que habían pagado un pastón por hacer cumbre. Pasaron por delante de un hombre que se estaba muriendo y no hicieron nada por ayudarle, lo importante era la cumbre, habían pagado por ello. El hombre murió, al parecer hay casi 200 muertos por allí bajo el hielo.

    Refleja perfectamente los valores de nuestra sociedad. Por supuesto hay personas maravillosas y el arte en general demuestra todo la belleza que es capaz de crear el ser humano, pero el poder de autodestrucción también es inmenso.

    Eso sí, a quien no haya leído aún León el Africano o Samarcanda se los recomiendo

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